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PERSONAJES DE LA ELITE MOCHE DE SIPAN
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PERSONAJES DE LA ELITE MOCHE DE SIPAN


En los últimos 20 años se ha hecho importantes descubrimientos en la costa norte del Perú (Departamentos de Lambayeque y La Libertad) en cuyos territorios se desarrollaron importantes culturas prehispánicas desde unos 10,000 años atrás. Seguramente las más importantes -- aparte de la cultura Inka que conquistó esta zona -- son la Cultura Moche, la Cultura Lambayeque y la Cultura Chimú.

En esta página trataremos de presentar el tema de los personajes de elite moche descubiertos hasta ahora y el personaje que faltaría descubrir. Tenemos como punto de partida el sensacional descubrimiento del Señor de Sipán y luego los recientes descubrimientos realizados los valles de Lambayeque y de La libertad.

Centraremos nuestro interés en los esfuerzos por identificar al Personaje D de la elite Moche y lo haremos en base a un trabajo publicado por nosotros.

Esta página pretende ambos objetivos y esperamos cubrir las expectativas de muchas personas, especialmente estudiantes de secundaria y de universidades.

Sin más, les damos la más cordial bienvenida a esta modesta página. Con aprecio. Antrop. Pedro Alva Mariñas

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Seguramente una de las barreras más difíciles para comprender el pasado prehispánico fue la ausencia de escritura en aquellos tiempos o, en todo caso, la ausencia de registros precisos que hubieran facilitado reconstruir su historia o en todo caso sus principales hechos. Menudo problema tienen entonces los arqueólogos cuando tratan de interpretar los hallazgos con los cuales suelen sorprendernos desde hace ya mucho tiempo. No nos sorprende, por ello, que a pesar de sus grandes esfuerzos, no tienen más remedio que rellenar los vacíos con suposiciones, deducciones o inferencias.

Sin embargo gracias a las nuevas tecnologías, a los recientes descubrimientos de tumbas intactas, que brindan una invaluable información, es que la arqueología peruana puede arriesgarse ya a pensar en “escribir la historia de los Moche”, tal como lo propusiera recientemente Steve Bourget (julio, 2008). Es decir va llegando el tiempo en que, gracias al enorme corpus documental acumulado, los arqueólogos se planteen la tarea de reconstruir procesos y no limitarse a documentar hallazgos o esbozar historias muy particulares. Pero habrá que reconocer que gran parte de los procesos acaso nunca los podamos rescatar.

Uno de esos problemas que afrontan los arqueólogos es el de la identificación de los personajes de élite de sociedades prehispánicas que se siguen descubriendo. A este problema se enfrentó Wálter Alva y su equipo del Museo Nacional Brüning al momento de caracterizar al personaje descubierto en Huaca Rajada al que se denominó inicialmente “Guerrero de Sipán” para después denominarlo definitivamente “Señor de Sipán”, denominación que posiblemente no nos da una idea del enorme poder del personaje, al que su mismo descubridor lo caracteriza como “dios viviente” (1992). Enfrentando a parecidas circunstancias Shimada prefirió denominar “integrante de la élite sicán” al personaje descubierto en Huaca el Loro (1992); por su parte Donnan y Castillo llamaron la “Sacerdotisa de Moro” al personaje descubierto en el Valle de Jequetepeque y como “la Señora de Cao” se ha designado a la mujer de élite descubierta la Huaca Cao ubicada en el Valle de Chicama. Más recientemente Steve Bourget (2008) ha “bautizado” al personaje descubierto en el Valle de Zaña como “el Señor de Úcupe”

En este terreno también los historiadores tienen dificultades para caracterizar a los curacas y caciques del periodo colonial temprano que vivieron literalmente entre dos mundos y a los que se los ha caracterizado como “dueño de indios” pero con el entendido que no significa propiedad en el sentido occidental sino “jefe o comandante de indios” (Ramírez, 2002:37). Algo parecido sucedió con la caracterización de los edificios prehispánicos llamados huacas y con los rituales que todavía realizaban los antiguos norteños en los años iniciales de la conquista.

Al referirnos a la cultura Moche no podemos dejar de mencionar a Rafael Larco Hoyle que a lo largo de 40 años hizo un gran esfuerzo en dos direcciones: el de contribuir a la preservación física de elementos de esa cultura (para ello fundó el Museo Arqueológico que ahora lleva su nombre) y se dedicó a “estudiarla en todas sus facetas a fin de lograr una reconstrucción de su historia cultural” (Larco, 2001: XIX). Por ahora queremos destacar que, en el lejano 1946, Rafael Larco Hoyle en la famosa Mesa Redonda de Chiclín, presentó a la comunidad académica una secuencia de 5 fases o secuencias de evolución de la cultura Moche, propuesta que en cierta forma resumía su largo y fecundo trabajo arqueológico. Esta propuesta se ha mantenido en pie a través del tiempo y a pesar de los avances tecnológicos, de las depuradas metodologías, del trabajo en equipo y de los grandes descubrimientos realizados en los últimos 15 años. Lo que está sucediendo, como lo dice Jaime Castillo, con la propuesta de Larco es “una refinación de la cronología para su aplicación a regiones específicas” (ob. cit: XXII). Con el tiempo esta secuencia de Larco será de gran ayuda para que los actuales arqueólogos puedan establecer la cronología de los impresionantes descubrimientos moche que se han hecho en los últimos años.

Con el tiempo, ya los arqueólogos modernos, establecieron una nueva base para tratar de interpretar, de caracterizar a los personajes de élite que se han ido descubriendo. En este caso los arqueólogos acuden a la disciplina conocida como iconografía andina, disciplina que ha realizado interesantes progresos gracias a las contribuciones de Marie-Anne Hocquenghem, Collin Delavaud, Christopher Donnan, Jurgen Golte, Morales, entre otros, y que han aportado interesantes aproximaciones al mundo de los moche. Han sido los dibujos conocidos como “El Tema del Entierro”, “Los Prisioneros”, “La Rebelión de los Artefactos”, “La Ceremonia del Sacrificio”, los que han sido particularmente útiles para los arqueólogos al momento de identificar a los personajes de élite descubiertos.

LA CEREMONIA DEL SACRIFICIO

La Ceremonia del Sacrificio se trata de un dibujo pintado en una botella o huaco moche, con finos pinceles en color rojo - marrón sobre fondo crema en el que el artista parece representar en conjunto una escenificación de lo que podría haber sido una escena de sacrificio en esos tiempos. El artista, seguramente siguiendo cánones establecidos o tratando de dar mayor realismo divide la escena en dos partes y para ello se vale de una serpiente mítica de dos cabezas con sus bocas abiertas y provistas de brazos humanizados, posiblemente dispuesta a devorar a quienes quisieran atravesar el nivel superior, lo que podría simbolizar la división entre el mundo real y el mundo espiritual. En la parte inferior se aprecian escenas en la que personajes con atuendos especiales (indicando su rango) como que extraen algo del interior de dos cuerpos de personas atadas. Se ven armas diversas como en movimiento, un ser mítico sentado en un anda que parece presidir las acciones anteriores. En la parte superior de la escena aparecen cuatro personajes que por su indumentaria tan espectacular y por sus actitudes representan a integrantes de la élite ya que portan elementos funerarios, de rango, mando y culto bastante característicos. Estos cuatro personajes son distintos, dos de ellos, situados en los extremos, son más grandes, están mejor ataviados y parecieran representar los de mayor rango. Los otros dos personajes, situados entre los anteriores, parecieran ser de rango inferior, siendo una de ellas mujer, y ambos parecen dirigirse al personaje ubicado en el extremo izquierdo.

Estos cuatro personajes pertenecerían a la élite de la sociedad Moche y, por la indumentaria1 y elementos que cada uno exhibe se arguye que tendrían funciones diferentes dentro de esa jerarquía. A falta de mayor información fueron designados como los personajes A, B, C y D. Sobre esta base los arqueólogos están sosteniendo que el Señor de Sipán es coincidente con el Personaje A, que el Sacerdote de Sipán se asemeja al Personaje B, que la Sacerdotisa de Moro tiene grandes coincidencias con el Personaje C; mientras que no existe la certeza de haberse encontrado al Personaje D ya que se tienen hasta tres candidatos: la Señora de Cao, el Personaje de la Tumba 14 de Sipán y el Señor de Úcupe.

LA TUMBA 14 Y EL PERSONAJE D

Luis Chero Zurita (2008) nos informa que el personaje descubierto en la tumba 14 reposaba en una tarima de madera y tenía en su tumba, entre otros elementos funerarios, coronas desarmadas “con dos alas tipo el personaje D”, dos copas, corona con diademas y volutas, un plumero, unas porras con cabeza de metal, un idolillo de cobre fundido de unos 12 cms. De alto y que podría ser una representación en miniatura del propio personaje enterrado.

En la línea de este trabajo son dos los elementos que parecen destacar en este entierro: por un lado la aparición de dos copas de cobre dorado de 13 cms. De diámetro y una hermosa corona metálica de penachos de 47 centímetros de altura (ww.elcomercio.com). Si las copas siempre han sido asociadas a la función básicamente ritual del personaje, si además este personaje tiene elementos del “hombre-búho” tan conocida de la iconografía moche entonces tenemos la base para afirmar que se trataría de otro gran sacerdote. Pero nos encontramos con que el gran sacerdote moche ya había sido descubierto e identificado con relativa claridad hace ya varios años. En esta misma tumba se ha encontrado elementos de uso militar por lo que se considera que también el personaje cumplía esas funciones y, para variar tenía un tocado en forma de V que asemeja mucho al tocado del personaje D entonces la pregunta es inevitable: ¿Quién es el nuevo personaje descubierto por Luis Chero Zurita? Luis Chero Zurita afirmaba que “por el ataúd, por la corona, por los dos vestidos de plata en forma de triángulos consideramos que se trata del personaje D de la Presentación o Ceremonia del Sacrificio” (Exposición: 15/7/2008).

El debate se hace más complejo porque este personaje sería más antiguo que el Señor de Sipán en más o menos 60 años, lo que lo ubica, temporalmente hablando, entre el Viejo Señor de Sipán y el Señor de Sipán (Luis Chero, 2008). Adicionalmente presenta también un rico ajuar funerario, elementos de mando y de rango y lo destacable es la existencia de dos copas que son elementos rituales de primer orden y que no las tenía el Señor de Sipán.

La pregunta surge de manera inevitable: ¿se trata del personaje D que se está buscando O se trata de un nuevo Señor de Sipán que se agregaría a los tres ya reconocidos? Dado que el descubrimiento es reciente estaremos a la espera de los estudios de gabinete para tener una respuesta definitiva o en todo caso provisional.

La Tumba 14 nos pone sobre aviso de que para caracterizar con precisión a un personaje de la élite Moche se tiene que tener muchos más elementos. En este caso la existencia de la copa en la mano no basta pues parece que las funciones de estos personajes fueron cambiando con el tiempo, siguiendo una lógica que cuesta mucho desentrañar, justamente por la inexistencia de registros precisos y por la insuficiencia del instrumental analítico con el que contamos.

EL SEÑOR DE UCUPE Y EL PERSONAJE D

En la Huaca del Pueblo, ubicado en Úcupe, centro poblado perteneciente al distrito de Lagunas – Mocupe, y que se encuentra en la parte baja del Valle de Zaña, se ha realizado un sensacional descubrimiento arqueológico a cargo de un equipo de arqueólogos encabezados por Steve Bourget y que nos lleva nuevamente a la posibilidad de encontrarnos con el personaje D.

El descubrimiento se ha realizado en una zona de intenso huaqueo por lo que las posibilidades de encontrar un entierro importante eran bastante reducidas. Se trata además de una huaca importante, aunque no tan grande como las de Sipán, lo que lleva a Wálter Alva a hablar de un centro menor relacionado con Sipán, pero ello no se puede deducir simplemente por el tamaño de las construcciones. Pareciera que este hallazgo tiene relación con Sipán y también con el sitio Dos Cabezas, ubicado más al sur, en el Valle de Jequetepeque y que fuera descubierto por Donnan.

Efectivamente este personaje tiene acompañantes, presenta un impresionante atuendo, tiene varios ornamentos metálicos, exhibe elementos de ritualidad y de mando que llevan a calificarlo como un personaje de la élite moche sin ninguna discusión. Sin embargo son la serie de coronas con dos penachos a ambos costados los que más llaman la atención porque son los elementos que más lo aproximarían al personaje D. Aunque no tenemos la declaración precisa de Bourget tenemos elementos para pensar que está relacionando al personaje descubierto por él con el famoso personaje D de La Ceremonia del Sacrificio (Bourget, 2008)

CONCLUSIONES

1. Existen elementos suficientes como para pensar que con los hallazgos recientes el famoso personaje D de La Ceremonia del Sacrificio ha sido encontrado finalmente y que bien podría estar representado por el personaje de élite de la tumba 14 o también por el Señor de Úcupe. Por ahora quedaría descartada de esa candidatura la Señora de Cao. Con ello se habrían completado los cuatro personajes de élite representados en el famoso dibujo. Sin embargo la existencia diversos elementos en las tumbas encontradas y de nuevos datos de contexto en que se desenvolvieron bien podrían prestarse a otras interpretaciones, lo cual no sería sorprendente.

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